Miguel Ángel Velázquez: Ciudad perdida

Está más que claro: la oposición toda no tiene con qué ganar la capital en las elecciones de 2024, pero Morena sí tiene cómo perderla.

Miguel Ángel Velázquez: Ciudad perdida
Miguel Ángel Velázquez: Ciudad perdida | Fuente: La Jornada
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stá más que claro: la oposición toda no tiene con qué ganar la capital en las elecciones de 2024, pero Morena sí tiene cómo perderla.

Desde hace algunos días la discusión sobre quién sustituirá a Claudia Sheinbaum se ha convertido en un tema recurrente en todas partes, y es que los trabajos de campaña, o precampaña –como usted mejor prefiera–, se han desatado en muchas alcaldías de la ciudad.

El jaloneo se desarrolla entre las neotribus de Morena, que como ya hemos dicho hasta el cansancio, siguen el mismo camino que llevó a la desgracia al PRD, sólo que a un ritmo más acelerado. Nadie piensa en el proyecto de gobierno ni en lo que pueda suceder en esta urbe, todos o casi todos están en la búsqueda de asegurar el triunfo de sus intereses hasta donde sea posible.

Los nombres que se manejan en los corrillos políticos y que ya hemos mencionado en este espacio no han cambiado, aunque ya hay algunas noticias que de ser ciertas podrían cambiar el panorama.

Se nos ha comentado, con cierta reserva pero con certeza, que Clara Brugada –quien tiene bajo su mando el trabajo gubernamental en Iztapalapa– está decidida a dejar atrás su ambición, sin sumarse por el momento a los trabajos de ningún otro u otra aspirante.

Martí Batres, por el contrario, se mueve por toda la ciudad –es un decir–, para sembrar su nombre entre los morenistas que no lo ven con buenos ojos porque suponen que hay gente con mejores condiciones para ocupar el cargo.

Entre estos dos nombres hay una diferencia: Brugada tiene el apoyo de algunos empresarios medios que suponen que les podrá ir bien si ella gobierna; Batres, por su lado, por más que ha hecho, a punta de buenos modales, muy forzados para congraciarse con la gente del dinero, nadie o muy pocos le ha dado su confianza.

La que queda es la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, quien entró a la lista con calzador. La funcionaria es muy poco conocida y lo único que se le reconoce es su habilidad para complicar los conflictos laborales en un sector donde urgen soluciones justas que den tranquilidad a eso que se conoce como factores de la producción.

Como hasta ahora, Alcalde está supeditada a los trabajos que puedan hacer a su favor papá y mamá, el equipo que la ha llevado a una secretaría de Estado, donde tampoco tiene más reconocimiento que el de las neotribus donde gobiernan sus familiares.

No obstante, entre la militancia de Morena hay un extrañamiento para ellos, como que en la lista falta alguien en quien podrían poner su confianza, tal vez porque conocen de sus capacidades, pero hasta donde nos dicen hay alguien que no quiere que crezca la lista. Ya veremos.

por lo pronto, este jueves el presidente Andrés Manuel López Obrador encabezará el gabinete de seguridad del gobierno capitalino en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento.

De pasadita

mientras tanto, lo dicen en Monterrey, pero ya llegó hasta la capital. Se trata del caso Debanhi, donde pese a todo aún quedan muchos cabos sueltos. Parece que no se revisaron los videos de algunas cámaras que tiene el hotel que fue el escenario donde deambuló supuestamente la muchacha que luego apareció muerta en una las cisternas que surten de agua al negocio.

Lo que se investiga a fondo, lo que ahora es la principal preocupación de las autoridades, es que podría ser –por ahora es una hipótesis por comprobar– que el arribo de Debanhi al hotel no fuese la primera vez. Parece que hay quienes aseguran que ya había sido vista por el lugar cuando menos en una ocasión.

Algo hay raro en ese caso. La presunción de que su muerte fue por accidente empieza a perder fuerza y otras posibilidades danzan en el trabajo de los investigadores.