Carlos Fernández-Vega: México SA

La buena, que el presidente López Obrador muestra voluntad para resolver los ya viejos asuntos pendientes de quienes laboraban en la extinta Mexicana de Aviación, canibalizada y quebrada 12 años atrás por su dueño –gracias a Vicente Fox–, Gastón Azcárraga, a quien el régimen neoliberal mantuvo impune, mientras 8 mil 500 trabajadores, sin más, fueron echados a la calle; la mala, que la solución de todo ello se la ha encargado, otra vez, a la secretaria del Trabajo, Luis María Alcalde, que no ata ni desata, pues en los cuatro años que lleva en el puesto, nada de nada (y el problema data de 2010).

Carlos Fernández-Vega: México SA
Carlos Fernández-Vega: México SA | Fuente: La Jornada
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▲ Trabajadores de Mexicana, en espera de que alguien les eche la mano.Foto Cristina Rodríguez
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a buena, que el presidente López Obrador muestra voluntad para resolver los ya viejos asuntos pendientes de quienes laboraban en la extinta Mexicana de Aviación, canibalizada y quebrada 12 años atrás por su dueño –gracias a Vicente Fox–, Gastón Azcárraga, a quien el régimen neoliberal mantuvo impune, mientras 8 mil 500 trabajadores, sin más, fueron echados a la calle; la mala, que la solución de todo ello se la ha encargado, otra vez, a la secretaria del Trabajo, Luis María Alcalde, que no ata ni desata, pues en los cuatro años que lleva en el puesto, nada de nada (y el problema data de 2010).

En la mañanera de ayer, el presidente López Obrador dijo que se trata de un asunto muy lamentable; es de estos temas que se heredaron de la política neoliberal y de corrupción, que, por cierto, de eso no hablan los medios. Cuando privatizaron todo, pues se cometieron muchas injusticias. Primero, privatizaron Mexicana de Aviación, porque el que se quedó con la línea aérea le ayudó a Fox en su campaña, Gastón Azcárraga, era dueño también de hoteles (Grupo Posadas) y un hotel Fiesta Americana, de (paseo de la) Reforma; ahí vivía Fox como candidato.

El régimen neoliberal (concretamente Calderón y Peña Nieto),“desde luego no resolvió el problema, ni se atendió a los trabajadores ni nada. Y muy ingratos, porque en ese entonces muchos trabajadores de la aviación estaban a favor del partido de Fox, y lo siguieron estando, porque luego viene la elección de 2006 y lo mismo: en pago, porque los empresarios le ayudaron a Calderón en el fraude, entrega ( Borolas) Aeroméxico a quienes le ayudaron en el fraude”.

Las dos líneas aéreas públicas se privatizaron (una y otra vez saneadas por el Estado),“y una va a la quiebra y abandonan a los trabajadores, y la otra se entrega a quienes habían ayudado en la campaña. Y no sólo con dinero, sino que habían participado en la guerra sucia en contra de nosotros, los representantes del Consejo Coordinador Empresarial, Claudio X. González y otro señor, José Luis Barraza, y otros empresarios famosos. Y hemos buscado cómo ayudar (a los trabajadores),pero son herencias”.

En efecto, la historia de las aerolíneas con bandera mexicana es otra espeluznante historia del régimen neoliberal. Concretamente, en el caso de Mexicana de Aviación, Vicente Fox no sólo la reprivatizó a un precio de regalo (145 millones de dólares; los pasivos los asumió el Estado),sino que la entregó a los mismos empresarios que la quebraron en 1995 (y que el gobierno zedillista rescató mediante el Fobaproa),y la aerolínea permaneció 10 años en manos del gobierno (por medio de Cintra) con un costo multimillonario (con recursos públicos, desde luego).

En diciembre de 2005, Fox entregó Mexicana de Aviación a su amigo Gastón Azcárraga (entonces presidente del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, élite de élites del empresariado nacional),quien fue propietario de la misma aerolínea al momento de ser rescatada por el Fobaproa. Este personaje se comprometió a pagar 165 millones de dólares por el consorcio aéreo.

Cinco meses antes de concretarse la compraventa, el IPAB (hijo legalizado del Fobaproa) informó que el valor de mercado de Mexicana de Aviación no era menor a 319 millones de dólares, mientras el avalúo de Cintra (la que, por parte del Estado, administró la aerolínea durante 11 años) lo situó en torno a mil 450 millones de billetes verdes. Pues bien, Gastón Azcárraga, íntimo de Fox y Martita, se la quedó por 165 millones, y el gobierno asumió todos los pasivos, sólo para quebrarla, una vez más, en agosto de 2010. Así eran los jugosos negocios para los amigos del régimen.

En fin, Carlos Salinas de Gortari reprivatizó Mexicana de Aviación (también Aeroméxico, con Gerardo de Prevoisin como cabeza visible de los compradores, quien aportó 8 millones de dólares a la campaña electoral de Zedillo; ya en la Presidencia, éste rescató a las dos aerolíneas, vía Fobaproa); Fox la volvió a reprivatizar; Calderón protegió a Gastón Azcárraga, quien cómodamente se mudó a Nueva York; Peña Nieto lo mantuvo impune (canceló la orden de aprehensión) y al personal de la aerolínea lo mantuvo en la calle, y colorín colorado, todos se salvaron, menos los 8 mil 500 trabajadores que, 11 años después, siguen en espera de que alguien les eche la mano.

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