Arturo Balderas Rodríguez: Desde el otro lado

El fiscal de la ciudad de San Francisco perdió su puesto en una elección la semana pasada. Surgieron preguntas sobre el significado de ese hecho. Es uno de los fiscales que consideran que en la aplicación de la justicia debe prevalecer la rehabilitación, no el castigo; la cárcel debe ser el último recurso. No son delincuentes quienes viven en las calles por carecer de recursos para pagar una vivienda; son necesarios más programas en las prisiones para reintegrar a la sociedad a los que cumplen una condena con mejores instrumentos para sobrevivir. En una palabra, es parte de una reforma de la justicia por la que pugnan cada vez más fiscales.

Arturo Balderas Rodríguez: Desde el otro lado
Arturo Balderas Rodríguez: Desde el otro lado | Fuente: La Jornada
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l fiscal de la ciudad de San Francisco perdió su puesto en una elección la semana pasada. Surgieron preguntas sobre el significado de ese hecho. Es uno de los fiscales que consideran que en la aplicación de la justicia debe prevalecer la rehabilitación, no el castigo; la cárcel debe ser el último recurso. No son delincuentes quienes viven en las calles por carecer de recursos para pagar una vivienda; son necesarios más programas en las prisiones para reintegrar a la sociedad a los que cumplen una condena con mejores instrumentos para sobrevivir. En una palabra, es parte de una reforma de la justicia por la que pugnan cada vez más fiscales.

Las razones por las que el fiscal de San Francisco perdió el puesto son varias y no se pueden extrapolar a todo el país. En último término, prevaleció la percepción de que la criminalidad y el desorden han hecho presa de la ciudad. La oficina del fiscal y organizaciones defensoras de derechos humanos alegan que los motivos son otros, como el paulatino crecimiento de una población cada vez con más recursos económicos que exige mayor seguridad y protección personal; la influencia creciente de asociaciones de bienes raíces, particularmente las ligadas al sector comercial; la inconformidad de la corporación de policía por la política reformista del fiscal, y la supuesta falta de protección a la comunidad asiática. El hecho es que esos elementos se conjuntaron para exigir al fiscal mano dura y un cambio en su política contra el crimen.

La paradoja es que en una de las ciudades más liberales del país la intención de una reforma progresista de justicia le costó el puesto a su promotor. No hay que adivinar lo que sucederá en otras urbes donde predominan los votantes conservadores. No toda la sociedad entiende la necesidad urgente de esa reforma, y tampoco sabe que, en términos generales, el crimen ha disminuido según las estadísticas. En última instancia, las implicaciones van más allá de lo sucedido en San Francisco. De acuerdo con los sondeos de opinión, la percepción de que el crimen ha aumentado motivaría a votar contra los candidatos del Partido Demócrata que apuestan por una reforma de justicia similar a la que por ahora fracasó.