Retratan a una abuela de terror
Retratan a una abuela de terror | Fuente: El Sol de México

El cineasta mexicano Isaac Ezban tiene claro algo: “quiero hacer con las abuelas lo que Tiburón (1975) hizo por el agua”, según cuenta el creador de un universo macabro con esencia mexicana para su primer filme de terror, Mal de ojo, que estrenó este jueves.

“Así como ahora se sabe qué tanta gente no fue o no se metió al mar después de ver Tiburón, también se va a saber cuántas abuelas están tristes de que sus nietos ya no las quieren ir a visitar”, bromea Ezban.

Convencido de que es un director de ciencia ficción de clóset, pues se ha dedicado suficientemente a ese género, también se considera un creador de terror.

Isaac se adentra por primera vez de lleno al género que había perseguido por años con Mal de ojo, una historia que pone en entredicho el amor de una abuela por sus nietas.

“Cuando leí el guión me encantó que tenía una mitología de brujería muy especial, de criaturas, demonios y toda una leyenda que venía del folclore de República Dominicana, y dije: Aquí hay una oportunidad de hacer algo”, recuerda.

Lo que comenzó como una “película por encargo” con el guión de Junior Rosario, terminó en una obra sumamente personal que Ezban reescribió al aterrizar la historia en México y a un proceso de coming of age (transición de adolescente a la adultez) con el que se identifica.

La misteriosa abuela

La historia narra la vida de dos hermanas, Nala (Paola Miguel) y Luna (Ivanna Sofía),la primera adolescente y la segunda una enferma desahuciada por los médicos, quienes llegan a la antigua casa de su madre para conocer a su abuela, Josefa, quien es interpretada por Ofelia Medina, y enfrentar un mundo nuevo.

Tras la partida de sus padres y en la búsqueda de una cura para la más pequeña, ambas quedan solas con su estricta y misteriosa abuela, en un ambiente de mitos y leyendas de un pueblo lejano.

“Falta más cine nacional que haga terror, no solamente copiando propuestas gringas (estadounidenses),sino hablando de un mito local o usando el terror para hablar de cierta realidad nacional, como lo hizo Kilómetro 31 (2006) o Somos lo que hay (2010),considera el autor de filmes como Parallel (2018).

Orgulloso, el cineasta cuenta que hay mil 300 copias del filme para su proyección en México, un número excepcional para el cine de este país, que demuestra que puede haber gran alcance, pero sin dejar la visión del cine de autor, pues su filme también forma parte de festivales como “Fantastic Fest” y el Festival de Cine de Sitges de Cataluña, donde usualmente no llegan películas comerciales.

“Quien busque una película de terror convencional, entretenida y que asuste la va a encontrar, pero quien busque una película que tenga mi sello como autor y los elementos que he manejado en mi obra y mi huella también la va a encontrar, he logrado en ese sentido las dos cosas”, asegura el director.

Un universo femenino

La historia además retrata un universo femenino en el que los conflictos principales surgen entre la intimidad de las mujeres, creando complejas relaciones entre madre e hija, hermanas y abuela.

“Creo que la brujería tiene un tema como muy con la carne, con la sangre, con el cuerpo, con la sensualidad y es muy interesante abordar esto desde el punto de vista femenino”, dice.

Y reconoce que “como hombre fue un reto muy grande” hacer esta cinta.

No obstante, adelanta que su próxima película está inspirada en un universo muy masculino en el que también pone su mirada en el paso de la adolescencia a la adultez, esta vez desde la experiencia de un joven.

Ezban apunta que la tenebrosa abuela Josefina nada tiene que ver con las figuras maternas que tuvo en su vida.

“Tuve la fortuna de contar con dos grandes abuelas, de hecho mi abuela paterna apenas falleció en diciembre y mi abuela materna todavía vive y es muy cercana a mí y es cuenta cuentos; ella es la que me introdujo a la narración oral de cuentos”, comenta.



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El cineasta mexicano Isaac Ezban tiene claro algo: “quiero hacer con las abuelas lo que Tiburón (1975) hizo por el agua”, según cuenta el creador de un universo macabro con esencia mexicana para su primer filme de terror, Mal de ojo, que estrenó este jueves.

“Así como ahora se sabe qué tanta gente no fue o no se metió al mar después de ver Tiburón, también se va a saber cuántas abuelas están tristes de que sus nietos ya no las quieren ir a visitar”, bromea Ezban.

Convencido de que es un director de ciencia ficción de clóset, pues se ha dedicado suficientemente a ese género, también se considera un creador de terror.

Isaac se adentra por primera vez de lleno al género que había perseguido por años con Mal de ojo, una historia que pone en entredicho el amor de una abuela por sus nietas.

“Cuando leí el guión me encantó que tenía una mitología de brujería muy especial, de criaturas, demonios y toda una leyenda que venía del folclore de República Dominicana, y dije: Aquí hay una oportunidad de hacer algo”, recuerda.

Lo que comenzó como una “película por encargo” con el guión de Junior Rosario, terminó en una obra sumamente personal que Ezban reescribió al aterrizar la historia en México y a un proceso de coming of age (transición de adolescente a la adultez) con el que se identifica.

La misteriosa abuela

La historia narra la vida de dos hermanas, Nala (Paola Miguel) y Luna (Ivanna Sofía),la primera adolescente y la segunda una enferma desahuciada por los médicos, quienes llegan a la antigua casa de su madre para conocer a su abuela, Josefa, quien es interpretada por Ofelia Medina, y enfrentar un mundo nuevo.

Tras la partida de sus padres y en la búsqueda de una cura para la más pequeña, ambas quedan solas con su estricta y misteriosa abuela, en un ambiente de mitos y leyendas de un pueblo lejano.

“Falta más cine nacional que haga terror, no solamente copiando propuestas gringas (estadounidenses),sino hablando de un mito local o usando el terror para hablar de cierta realidad nacional, como lo hizo Kilómetro 31 (2006) o Somos lo que hay (2010),considera el autor de filmes como Parallel (2018).

Orgulloso, el cineasta cuenta que hay mil 300 copias del filme para su proyección en México, un número excepcional para el cine de este país, que demuestra que puede haber gran alcance, pero sin dejar la visión del cine de autor, pues su filme también forma parte de festivales como “Fantastic Fest” y el Festival de Cine de Sitges de Cataluña, donde usualmente no llegan películas comerciales.

“Quien busque una película de terror convencional, entretenida y que asuste la va a encontrar, pero quien busque una película que tenga mi sello como autor y los elementos que he manejado en mi obra y mi huella también la va a encontrar, he logrado en ese sentido las dos cosas”, asegura el director.

Un universo femenino

La historia además retrata un universo femenino en el que los conflictos principales surgen entre la intimidad de las mujeres, creando complejas relaciones entre madre e hija, hermanas y abuela.

“Creo que la brujería tiene un tema como muy con la carne, con la sangre, con el cuerpo, con la sensualidad y es muy interesante abordar esto desde el punto de vista femenino”, dice.

Y reconoce que “como hombre fue un reto muy grande” hacer esta cinta.

No obstante, adelanta que su próxima película está inspirada en un universo muy masculino en el que también pone su mirada en el paso de la adolescencia a la adultez, esta vez desde la experiencia de un joven.

Ezban apunta que la tenebrosa abuela Josefina nada tiene que ver con las figuras maternas que tuvo en su vida.

“Tuve la fortuna de contar con dos grandes abuelas, de hecho mi abuela paterna apenas falleció en diciembre y mi abuela materna todavía vive y es muy cercana a mí y es cuenta cuentos; ella es la que me introdujo a la narración oral de cuentos”, comenta.



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