Como ciudadano y como profesional del derecho ha significado un gran honor servir a México como presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados en el primer año de la LXV Legislatura, que se ha caracterizado por ser un referente en la vida política y democrática de nuestro país.


Agradezco a las mexicanas y mexicanos que depositaron su confianza en mí al otorgarme esta encomienda, hasta ahora la más alta distinción en mi carrera política. Lo digo con satisfacción y orgullo: durante esta etapa mantuve firme el propósito de ser un digno representante popular.

Puedo afirmar con absoluta determinación que, en cada sesión, en cada participación en el Pleno, en cada gestión y en cada acción desplegada como presidente del Congreso, ratifiqué mi compromiso con el pueblo de México.

Los resultados obtenidos durante el primer año de ejercicio demuestran con hechos que todo el trabajo, mío y de este cuerpo colegiado, ha dado frutos por el bienestar de las y los mexicanos que menos tienen. Hemos construido un andamiaje jurídico-legal que soporta e impulsa el proceso de transformación nacional.

Resalto la paridad y equidad en la conformación de la Cámara, la redistribución justa y equitativa de los presupuestos para apoyar los programas de bienestar para personas con discapacidad, adultos mayores, mujeres trabajadoras y productores agrícolas, así como el impulso a la infraestructura para el desarrollo, el combate a la corrupción y la promoción de la cultura y el deporte, que son solo una muestra de la suma de esfuerzos y talentos vertidos en el recinto de San Lázaro, lo cual, hoy nos permite afirmar que el trabajo legislativo es uno de los ejes principales del desarrollo del país.

En el trabajo cotidiano que mucho refleja el oficio político de cada uno de los representantes populares, jamás claudicamos en el afán de construir acuerdos. Se propició el debate y el diálogo respetuoso para alcanzar el objetivo: beneficiar a la ciudadanía al aprobar reformas a las leyes que nos rigen.

Me congratulo por ser parte de esta Legislatura que pasará a la historia como un referente en el ámbito político ya que, por primera vez, se tiene una Cámara conformada por 251 diputadas y 249 diputados. Además, es la primera que integra a dos diputadas que abanderan la lucha de la diversidad sexual. No es casual que la LXV Legislatura de la Cámara de Diputados fue nombrada como la de la Paridad, la Inclusión y la Diversidad.


La Mesa Directiva que tengo el honor de presidir y que está integrada por todos los Grupos Parlamentarios, realizó sus tareas con responsabilidad y profesionalismo con el objetivo de generar las condiciones para desarrollar un trabajo legislativo a la altura del pueblo de México.

Durante los dos períodos ordinarios del primer año legislativo, se llevaron a cabo 72 sesiones entre ordinarias, solemnes y de Congreso General. Además, se firmaron diversos convenios de colaboración con instituciones educativas, el Poder Judicial y varias dependencias del gobierno federal, y se organizaron seminarios y parlamentos abiertos que fortalecieron la vida legislativa.

El trabajo realizado reflejó un interés de las y los legisladores por impulsar el desarrollo económico del país, beneficiar a los grupos que históricamente fueron olvidados, dar garantías de protección e inclusión a las mujeres, apuntalar la soberanía nacional y promover proyectos de infraestructura que beneficien a las zonas estratégicas del territorio nacional.

Hemos puesto al país por encima de intereses particulares, económicos o de partido. Somos parte de una histórica Legislatura que pone a México a la vanguardia.

En lo personal hago un genuino reconocimiento a las y los diputados que me acompañaron para cumplir esta encomienda. De igual forma, expreso sincero agradecimiento a mi familia y en especial a mi esposa Diana e hijos por brindarme su total apoyo en esta etapa de mi vida. Estoy seguro que cuento con su respaldo en los retos venideros, teniendo presente siempre el amor tan grande que siento por México.

Como ciudadano y como profesional del derecho ha significado un gran honor servir a México como presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados en el primer año de la LXV Legislatura, que se ha caracterizado por ser un referente en la vida política y democrática de nuestro país.


Agradezco a las mexicanas y mexicanos que depositaron su confianza en mí al otorgarme esta encomienda, hasta ahora la más alta distinción en mi carrera política. Lo digo con satisfacción y orgullo: durante esta etapa mantuve firme el propósito de ser un digno representante popular.

Puedo afirmar con absoluta determinación que, en cada sesión, en cada participación en el Pleno, en cada gestión y en cada acción desplegada como presidente del Congreso, ratifiqué mi compromiso con el pueblo de México.

Los resultados obtenidos durante el primer año de ejercicio demuestran con hechos que todo el trabajo, mío y de este cuerpo colegiado, ha dado frutos por el bienestar de las y los mexicanos que menos tienen. Hemos construido un andamiaje jurídico-legal que soporta e impulsa el proceso de transformación nacional.

Resalto la paridad y equidad en la conformación de la Cámara, la redistribución justa y equitativa de los presupuestos para apoyar los programas de bienestar para personas con discapacidad, adultos mayores, mujeres trabajadoras y productores agrícolas, así como el impulso a la infraestructura para el desarrollo, el combate a la corrupción y la promoción de la cultura y el deporte, que son solo una muestra de la suma de esfuerzos y talentos vertidos en el recinto de San Lázaro, lo cual, hoy nos permite afirmar que el trabajo legislativo es uno de los ejes principales del desarrollo del país.

En el trabajo cotidiano que mucho refleja el oficio político de cada uno de los representantes populares, jamás claudicamos en el afán de construir acuerdos. Se propició el debate y el diálogo respetuoso para alcanzar el objetivo: beneficiar a la ciudadanía al aprobar reformas a las leyes que nos rigen.

Me congratulo por ser parte de esta Legislatura que pasará a la historia como un referente en el ámbito político ya que, por primera vez, se tiene una Cámara conformada por 251 diputadas y 249 diputados. Además, es la primera que integra a dos diputadas que abanderan la lucha de la diversidad sexual. No es casual que la LXV Legislatura de la Cámara de Diputados fue nombrada como la de la Paridad, la Inclusión y la Diversidad.


La Mesa Directiva que tengo el honor de presidir y que está integrada por todos los Grupos Parlamentarios, realizó sus tareas con responsabilidad y profesionalismo con el objetivo de generar las condiciones para desarrollar un trabajo legislativo a la altura del pueblo de México.

Durante los dos períodos ordinarios del primer año legislativo, se llevaron a cabo 72 sesiones entre ordinarias, solemnes y de Congreso General. Además, se firmaron diversos convenios de colaboración con instituciones educativas, el Poder Judicial y varias dependencias del gobierno federal, y se organizaron seminarios y parlamentos abiertos que fortalecieron la vida legislativa.

El trabajo realizado reflejó un interés de las y los legisladores por impulsar el desarrollo económico del país, beneficiar a los grupos que históricamente fueron olvidados, dar garantías de protección e inclusión a las mujeres, apuntalar la soberanía nacional y promover proyectos de infraestructura que beneficien a las zonas estratégicas del territorio nacional.

Hemos puesto al país por encima de intereses particulares, económicos o de partido. Somos parte de una histórica Legislatura que pone a México a la vanguardia.

En lo personal hago un genuino reconocimiento a las y los diputados que me acompañaron para cumplir esta encomienda. De igual forma, expreso sincero agradecimiento a mi familia y en especial a mi esposa Diana e hijos por brindarme su total apoyo en esta etapa de mi vida. Estoy seguro que cuento con su respaldo en los retos venideros, teniendo presente siempre el amor tan grande que siento por México.